Sobre la falda tenía el libro abierto


“Sólo sé que nos volvimos los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron ¡y sonó un beso!”
Eterno Becquer.

LA PALABRA INFINITA

la bocca mi bacciò tutto tremante.
(Dante, Commedia, Inf. V, 136)

Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos las letras
ninguno creo;
sin embargo guardábamos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aún entonces
pude saberlo.
Solo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron
¡y sonó un beso!
Creación de Dante era el libro;
era su Infierno.
Cuando a él bajábamos los ojos,
yo dije trémulo:
– ¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
– ¡Ya lo comprendo!

Gustavo Adolfo Bécquer
(Rimas, XXIX)

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